Historia

La vereda estaba muy concurrida. Lo vi arrinconado contra la puerta de un quiosco de flores muy concentrado leyendo una revista en cuya tapa también estaba impresa la imagen de Evita. Saqué del bolsillo mi celular dispuesto a fotografiarlo sin que lo notara. Pero como estaba seguro que se iba a dar cuenta de mi intención y pudiera disgustarse me acerqué y le pregunté: ¿puedo sacarle una foto? Me miró y aceptó con un gesto mezcla de aprobación y que mucho no le importaba. Le pedí que mirara a la cámara y mostrara la revista. Hice dos tomas. Le agradecí. Continuó su lectura y yo mi camino llevándome su mirada.

Precio: 1.000 ARS